LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON



El primer consejo que recibimos y aferramos a nuestra vida es el famoso “nunca dejes de soñar”. Y como niños comenzamos a volar, a imaginar nuestro futuro, lo que nos gustaría ser o hacer. Van pasando los años, vemos que se nos empieza a complicar alcanzarlos y aparece el gran dicho “la esperanza es lo último que se pierde”. Pero muchas veces sabemos que no es así, que el día a día nos amenaza y nos encuentra en una pelea constante entre lo que queremos ser y lo que tenemos que hacer para vivir. En el fútbol se vive mucho esto, un deporte muy competitivo donde el paso del tiempo juega un rol muy importante. 



“Lo peor de crecer es madurar y darte cuenta que no serás futbolista profesional y que tu sueño se quedará como el gran sueño de un niño” son las palabras de Pascual Reartes, jugador de Defensores Juveniles que con 23 años siente que ya no tiene oportunidades de llegar a cumplir esa meta que alguna vez se propuso.



“Jugué un Federal con Almirante Brown pero volví a Defensores Juveniles” “Uno tiene responsabilidades y necesita buscar trabajo y la mayoría de los trabajos son a la hora del entrenamiento”
Las accesibilidades en la vida no son para todos iguales. Algunos tienen la posibilidad de contar con más ayuda económica de parte de la familia, hay otros que tienen que salir a buscar su propio destino porque la suerte no ayudó. Pero a pesar de creer que su sueño se esfuma con el correr del tiempo, sin dejar de lado su labor y organizándose con los horarios, Pascual ansía que la cuarentena pase rápido. Quiere que vuelva el fútbol y poder demostrar en la cancha que está listo otro año más para dejar todo en el Defe.

POR: ANITA SOLARI