San Lorenzo y el ascenso de 2006






Después de unos siete años siguiendo de cerca el fútbol de la Liga, interrumpidos en el medio pero siempre espiando de reojo, me tocó mirar para atrás y recordar. Fueron muchos equipos, muchos jugadores muy buenos, pero había que elegir sólo uno: Los Turcos, en el ascenso de 2006.

Ese año San Lorenzo fue inmenso, yendo de menor a mayor y viendo frustrado su ascenso en mas de una oportunidad: primero, cuando el año anterior se le escapó por muy poco al perder la reválida con Bella Vista. Luego, en el Torneo Apertura, cuando se le escapó la clasificación a la final por el primer ascenso que ese año entregaba la LCF.

Pero dicen que la tercera es la vencida, y así fue. Ese sábado 28 de Octubre, en la Boutique de Barrio Jardín y en una tarde espléndida, el equipo santo lograría el tan anhelado ascenso a la Primera A.

El Torneo Clausura había sido brillante para San Lorenzo: en la fase de grupos sumó 27 de los 30 puntos en juego (sólo perdió con Medea en la segunda fecha) y logró sortear los cuartos de final, ante Villa Siburu, y la Semifinal , ante Atalaya, con resultados muy cómodos: 2-0 y 4-1 respectivamente.

Esa tarde debía jugar la final, ante Defensores Juveniles. No iba a ser fácil. El rival, de dientes apretados, iba a dar pelea hasta el final. El partido, durísimo, nos atrapó hasta el último minuto, cuando todos nos preparábamos para ver la tanda de penales. Pero fue en la agonía del partido cuando apareció Darío Ceballos, con capa de súper héroe y un remate desde fuera del área que venció a Lucas Reyna y fue a parar al fondo del arco, para desatar un verdadero delirio azulgrana.


Festejos post-final

Ese gol ubicaba a San Lorenzo en la Primera A, pero también ponía algo de justicia con un equipo al que daba gusto ver dentro de la cancha, que siempre buscó jugar al fútbol y de la mejor forma. 



Ese año el conjunto turco contó entre sus filas con jugadores de altísima calidad, cuyos nombres perduran en la memoria de sus hinchas. Dirigidos técnicamente por Leonardo Nadaya, justamente un emblema de San Lorenzo, supieron acomodarse, trabajar en equipo y llegar al objetivo.

Los números finales, que dan cuenta de la terrible contundencia que, finalmente, dio sus frutos: