EL CLUB QUE SE HIZO DESDE CERO

Fotos: Facebool oficial CADCC

Un sueño, un sodero, un jugador y uno que haga el aguante: ingredientes suficientes para fundar un club de fútbol. Así nació Central Córdoba, la institución que está dando sus primeros pasos en la B de la Liga Cordobesa.

El 9 de abril de 2014 es la fecha de la fundación del Club Atlético Defensores Central Córdoba. Pero la historia de remonta a unos años antes. 

Sentido de pertenencia: eso se puede oler apenas uno ingresa al predio de la quinta curva, en Villa Esquiu.


En 2009, Daniel Bettucci empezó con una escuelita de fútbol. Su hijo Gerardo todavía jugaba, pero una lesión le permitió involucrarse con el proyecto y empezó a ver otra realidad, la de la inclusión social en el fútbol. Allí empezó a crecer la escuelita. 

Había una limitación, ya que en el Deportivo, club que fue la plataforma para lo que hoy es el Defe, se le daba mucha importancia a otras disciplinas, pero no al fútbol. Allí surgió la idea de fundar el club. La partida de los chicos que superaban la edad para competir era un problema que se repetía año a año. 

En 2014 comenzaron a participar  en el torneo de divisiones inferiores de Liga Cordobesa. Ese año fue elegido con el premio Fair Play, lograron viajes a lo largo de nuestro país y el exterior. En 2016 lograron el ascenso a la zona Plata en las inferiores de Liga Cordobesa. 

Ya no dependen del Club Deportivo, ubicado en Av. Bulnes, ni de terceros. Es producto de una familia, con la banca inicial de Manuel Zabalza.

No hubo apoyo ecónomico de ningún tipo. Daniel era sodero, desde hace 25 años. Mientras que Gerardo trabajaba y jugaba al fútbol desde chico. Realizaron cursos de monitoreo, entre otras cosas, para aprender a gestionar un club de fútbol, con todo lo que ello implica. Al principio era todo a pulmón. Fundaron un club desde la nada.

La rueda del destino los llevó al club Villa Esquiu. Allí sólo había yuyos, seis vacas, un toro y un caballo. “En el club vimos luz, buenas energías. Villa Esquiu estaba en el exilio, sin deportes. Los chicos se empezaron a acercar. Después, entre mucha gente con sentido de pertenencia, se empezó a hacer el alambrado perimetral, el riego, las zanjas para cada aspersor, la primera tribuna, los  vestuarios, la iluminación. Siempre fue todo a pulmón, Villa Esquiu es lo mas grande que nos ha pasado”.


En estos años han surgido tantas historias como jugadores que se han exportado. El sueño de todos es ver un gran estadio en ese mismo lugar, en el que el club encontró su lugar en el mundo.

“Si lo podemos soñar, lo podemos lograr” es el lema del club. Gerardo lo lleva tatuado. Él fue quien metió esa frase en cada persona involucrada a la nueva institución. Y fue adoptada por todos. La frase le pertenece a Walt Disney.


Si bien siempre tuvieron apoyo de la institución celeste, hace poco se cerró formalmente un convenio con Belgrano, en el cual en Defensores Central Córdoba colaboran en el mejoramiento de jugadores aún en proceso, para luego volver a Belgrano. Agustín Sánchez y Uriel Castañares dieron sus primeros pasos en el club de Villa Esquiu. Además, Fabricio Romero (clase 99) ya firmó contrato con Brown de Puerto Madryn. Los 3 son productos de Central Córdoba. Ellos lo soñaron y lo pudieron lograr.

En materia de objetivos no tienen techo. Sí tienen claro que quieren ser reconocidos como un club con un marcado sentido de pertenencia y muchos valores. En inferiores, el objetivo es llegar a la zona Oro. Y en Primera, el horizonte es la A y algún torneo de AFA. Los jugadores de Primera División pagan cuota, para solventar gastos de cuerpo técnico y los déficits.

Un sueño, un sodero, un jugador y uno que haga el aguante parecen poco para fundar un club de fútbol. Pero los Betucci fueron en contra de eso.