PERSIGUIENDO SU DESTINO



Imagínate el tiempo que conlleva jugar al fútbol y si a eso le sumas otra profesión como el canto, mucho más.  Por hoy, aficionado de ambas, pero luchando para dar el gran salto del poder vivir de lo que ama. Con ustedes la vida de Heber Suarez.

“Tenía un plato de comida y eso era lo importante”
Nació en Laboulaye el 19 de Marzo de 1990, creció junto a su madre y sus hermanas, sabe desde ese entonces que la necesidad está en un plato de comida, al tener eso, nada más puede pedir. El respeto de Heber se nota con sólo hablar dos minutos con él, la humildad en sus palabras, lo hace más grande en lo que hace. A pesar que en su familia nadie fue futbolista, ni tampoco cantante, él buscó su sueño y lo cumplió. Pudo ser artífice de su propio destino.  Aquellos días de su infancia no faltó el fútbol en sus pies. Desde los cuatro años que juega y hasta hoy no ha parado.


Comenzó su carrera en Sportivo Norte, dónde pasó gran parte de su infancia, luego jugó en Huracán de su ciudad natal. Sus buenas actuaciones lo llevaron a ser convocado en el seleccionado sub-15 de la Liga de Laboulaye, donde su conjunto llegó a la final contra la selección de la Liga Cordobesa, ahí apareció Heber, marcó el único tanto de ese partido y pudo gritar campeón en el Miguel Sancho. Aquel niño que soñaba con triunfar en el fútbol, se le abrían las puertas para jugar torneos más competitivos.

Su carrera siguió por buen camino. Llegó a Carlos Paz a jugar al Brujas, estuvo dos años y en ese lapso estuvo la posibilidad de volverse a Laboulaye, pero el amor fue más fuerte, en ese tiempo conoció a su actual pareja y decidió por seguir jugando en Carlos Paz. Después de destacadas actuaciones fue tiempo de probar suerte en Sportivo Rivadavia, en un verdadero equipazo, con Peresotti fueron piezas fundamentales del gran torneo que se hizo y en el que quedaron eliminados ante Brown, quién luego ascendería. 

“Brown fue el punto máximo de mi carrera, nunca pensé que yo iba a estar jugando un Federal B, estoy muy agradecido a ellos”
En su paso por Almirante Brown logró poder jugar en la cuarta categoría del fútbol argentino y cumplir un sueño único. Tuvo minutos antes Tiro Federal de Morteros y Atenas de Río Cuarto en el Federal B, además llegó a la final de la Liga Cordobesa donde Instituto les ganó por penales. Además, nos confiesa que su familia, que son muy hinchas de Boca, disfrutaban mucho verlo con los colores del equipo que admiran. El 2017 fue un año redondo en lo futbolístico.

Su otra pasión: Heber es conocido por cantar, tiene una banda llamada “No sabría decirte” o “NSD” como ellos le dicen. Le gusta Juan Gabriel pero no tiene referentes en lo que es la música, él trata de buscar la originalidad y darle alegría a la gente en cada presentación. Actualmente toca en fiestas privadas y hace shows en Khalama (Carlos Paz). Aquella loca aventura de cantar, empezó por un primo que también lo hacía: “Estábamos con unos amigos, empezamos a ver alrededor, bueno este canta, aquel toca la guitarra, este otro el piano, y así se armó todo”, como si fuera un juego hoy tienen esta pasión plasmada de una manera mucho más seria y con ganas constantes de seguir creciendo.  Sobre vivir de la música, nos cuenta: “lo del canto son muchos factores, se pone difícil por el simple hecho de que hay que dar el salto pero hay que sostener con otros aspectos como la difusión, entre otras cosas. Es muy complicado, ojalá se diera, de todos modos estoy tranquilo porque lo disfruto cuando lo hago”.


Actualmente juega en Independientes de Playas de Oro, en un equipo dónde en el que sobran figuras y donde este año, como el nos cuenta que “hay un grupo bárbaro”, buscarán el ascenso a la Primera de la Liga Cordobesa en un torneo muy competitivo. Tienen con qué. 

El poder hacer lo que ama lo ha llevado a coincidir con mucha gente que ni imaginó ver, tanto en la música, como en el fútbol. Sigue su vida vendiendo muebles y durmiendo muy pocas horas. Alguna vez le tocó trabajar, hacer un show y partir a Morteros a jugar el Federal B con Almirante Brown,  aunque lo siente y le cuesta poder estar siempre óptimo, afirma que mientras lo pueda seguir haciendo, lo hará. Esa es su vida, perseguir al destino, a su propio destino, y demostrarle que nadie más va a decidir qué hacer sobre su futuro, sólo él. 



Si van a la cancha de Independiente, ven el partido, a la noche salen y confunden a un jugador con un cantante, pídanle una foto, esos son los tipos que valen, los sacrificados, sepan que es Heber Suarez, el hombre que sigue sus sueños y no para hasta cumplirlos.

¡Muchas gracias Heber!