EL ÚLTIMO FEDERAL


Ayer se acabó la participación de 25 de Mayo de La Cumbre en el Federal C, un equipo que, si lo definimos como se ve, está transformado en una familia. No era candidato, está claro. Le tocó un grupo difícil y lo mismo se retiró con la frente en alto. Huracán terminó ayer con los sueños de una institución que nunca más volverá a jugar un Federal. El club no desapareció, pero AFA se encargó de hacer esta triste historia para todos los que vayan siendo eliminados en la competencia, es algo que se repite, y se va a repetir hasta que acabe el torneo.

Hay historias que se dejarán de contar. Es por eso que 25 de Mayo nos da este triste disparador. Ayer pasó de nuevo algo habitual, pero como estamos acostumbrados no se cuenta, hoy tiene que ser destacado para saber que se nos va, se nos van las historias de los federales. 

Las planillas no llegaron para el visitante y parte del cuerpo técnico del club salió de las intalaciones de Huracán para fotocopiar las mismas a una hora del partido, los directivos de su respectiva Liga no se presentaron, aunque eso no es problema, en estos equipos que sobreviven al sistema monopólico del fútbol, siempre hay un "Plan B". El operativo de seguridad empezó cinco minutos antes del cotejo, entonces no se revisó a ningún hincha en su ingreso, ni se custodió a ningún jugador.  Aunque sea amateur, a pesar de ser un torneo afista, esta locura se hace sentir, y así lo hizo el visitante. Orgullo por ellos mismos. No faltaron las lágrimas y la desazón de saber que se escapaba una oportunidad única en sus vidas. Al menos lo intentaron, al menos llegaron, y sin saberlo, a jugar el último Federal de la historia. 

Los llantos, la humildad, los viajes, el dinero perdido, la solidaridad que hay en estos tipos de torneos, es lo que más se va a extrañar. Difícil explicarle a los que acabaron con estas ilusiones sobre lo que se vive y lo que se pierde, difícil porque desde sus sillones no lo pueden ver, me quedo feliz porque yo sí pude ver a 25 de Mayo dar una muestra única del verdadero fútbol, que no se ve con el resultado, sino con el corazón.