LA REVELACIÓN DEL AÑO


Maximiliano Villa llegó a Racing casi sin hacer ruido, pero terminó siendo clave en el elenco que está a un empate del Federal A. Fue la solución para el puesto que le dio más de un dolor de cabeza a Francisco Silva. 

La Academia está cerca del sueño. Para llegar hasta acá necesitó de jugadores que vinieron a ser protagonistas, como Palleres y Acevedo, entre otros. Pero también gracias al silencioso Villa. El zurdo arrancó como carrilero, pero se acomodó al lateral izquierdo, el puesto más flojo durante el año.

"En lo personal siento que me fue bien. Me tocó jugar de varios puestos: empecé de volante, después de punta por izquierda y ahora de lateral. Me sentí con mucha confianza y creo que me vi muy bien. El nivel de mis compañeros fue bueno. Los chicos que no venían jugando demostraron que están para jugar. Creo que por eso llegando adónde estamos".

Cuando le preguntaron si se sentía cómodo para jugar de punta, con un esquema 4-3-3, con total espontaneidad contestó que "no tenía problemas. Les dije que si porque quería hacer goles, ja ja".

Gracias a Rezzo. Su llegada a Racing no fue para nada convencional. "Yo había vuelto de Mendoza y como estaba parado no me quedó otra que ponerme a trabajar para mantenerme, había empezado en un local de tuning (Instalcor). El dueño es Pablo es hincha perro de Racing. Un día llegó Rezzonico al local a hacerle unas cosas al auto y nos cruzamos, charlamos y ahí me preguntó cómo estaba físicamente. El hace rato me quería llevar, me dijo que iba hablar porque me quería. Yo estaba chocho, pero no me quería ilusionar por las dudas se caiga la propuesta. Pasaron unos meses y me escribió que me tenía que presentar a entrenar al otro día. Así fue que llegué a Racing".

Si se da el ascenso tiene una promesa hecha. Pero no la cuenta y se la guarda. Todo lo contrario a cómo saldrá el viernes a jugar el partido más importante de los últimos tiempos. Por esa actitud es la gran revelación de este Racing protagonista.

Por Romy Ñañez